La infancia es el periodo más sensible en la configuración de la personalidad, donde se instauran trastornos mentales específicos con entidad propia, pero es también un periodo de vulnerabilidad, donde los hábitos, cogniciones y el aprendizaje emocional que se van instaurando pueden ser erróneos y que predispondrán a que seamos más susceptibles en la vida posterior de adulto del desarrollo de otras patologías mentales.
En base a estos argumentos y en consonancia con la definición que postula la OMS( 1946) de salud como estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades.
Es nuestro objetivo formular este Experto en Psicología de la Salud infanto-juvenil, para educar, entrenar y aplicar tratamientos adecuados a las especiales características de esta población para añadir calidad de vida y salud a los pacientes que serán en el futuro objetivo de intervención de nuestros psicólogos.
Terapeutas que dotaran a sus pacientes de recursos para afrontar los problemas de forma independiente ,capaces de buscar apoyo social adecuado, que habrán sido educados en solución de problemas, y que por supuesto dispensaran un trato exquisito basado en la candidez, empatía y aceptación incondicional Rogeriana, asentando con ello la buena relación terapéutica necesaria para un cambio hacia una vida saludable, planteándole los ejercicios como desafíos y trasmitiéndoles el optimismo y la ilusión necesarias para que afronten la vivencia de los años infantiles añadiéndoles vida a los años y no años a la vida.
El presente experto está diseñado para capacitar a los profesionales en la evaluación, diagnostico y tratamiento de los problemas clínicos, evolutivos y educativos en la infancia y adolescencia.
Este programa de entrenamiento presenta una ventaja clara frente a otros y es que pretende formar a sus alumnos desde una perspectiva doble. Por un lado el acercamiento al problema- trastorno, se llevara a cabo desde una perspectiva cognitivo conductual.
Sin embargo y a pesar de la elevada eficacia de esta metodología, tenemos la solida convicción de que añadimos beneficios terapéuticos si además complementamos dicho tipo de intervenciones con la terapia Gestalt que se incluye dentro de las terapias humanistas, aquellas que se acercan al paciente de un modo activo, y con una relación más cercana.
Partimos de que las técnicas de intervención y tratamiento que deben ser utilizadas con los niños deben ser diferentes a los de las de adultos, debiendo estar adaptadas a su desarrollo evolutivo. Es por ello que esta formación nos parece fundamental para todo psicólogo que pretenda perfeccionar su intervención clínica infanto-juvenil, estando convencidos de que obtendrán una solida formación teórica-práctica en lo profesional y una suculenta auto-realización en a nivel personal, que les capacitará para realizar su quehacer diario de forma sublime.